Ojos y humo

Nuestros ojos parpadean a lo largo del día unas 12000 veces y eso es debido a que el parpadeo proporciona  a nuestros ojos una lubrificación natural por que para que nuestros ojos estén confortables necesitan humedad. Así que una buena nutrición y una buena lubrificación son esenciales para una buena salud ocular a diferencia de lo que ocurre cuando nos entra humo en los ojos.

Las lágrimas

Nuestras lágrimas no son solo agua sino que están formadas por tres capas cada una con sus elementos y sus funciones. La primera capa es agua para humedecer, una segunda capa formada por lípidos que proporciona una barrera protectora y evita que se evapore la primera y una tercera capa formada por lubricante, la mucina, que hace que los otros elementos se distribuyan de manera uniforme por la superficie del ojo cuando parpadeamos.

El humo en los ojos

Cualquier tipo de humo ya sea de leña, de tabaco o de contaminación contiene partículas nocivas que irritan a nuestros ojos y además a nuestro sistema respiratorio.

Cuando el humo entra en los ojos hace que estos se sequen y nos escuecen por lo que hay que evitar una exposición directa o continuada o hacer uso de colirios que hidraten los ojos.

El humo del tabaco además de ser perjudicial para la salud produce alteraciones oculares como irritaciones o conjuntivitis que con el tiempo puede desembocar en cataratas.

El humo de leña de estufas o chimeneas es mucho más dañino que el del tabaco y puede llegar a producir desprendimiento de retina. Este tipo de humo irrita ojos, nariz y garganta además de provocar mareos y dolor de cabeza.

 

Hay que mantener siempre una hidratación ocular para prevenir sequedad e irritaciones.

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